De idas y vueltas… Mis 3 años en Brasil

Hace unos días me senté a escribir para contarles de mi casa nueva pero terminé escribiendo un poco de la historia de cómo llegué hasta acá. (Para quienes no lo leyeron, es este y les recomiendo abrirlo ahora asi siguen la historia en orden). Me quedé en el 2013, cuando mi primer sueldo como diseñadora no me alcanzaba para cubrir mis costos de vida en Córdoba y decidí volver a casa de mis padres en Río Cuarto con una nueva idea en mente…

Había estado trabajando como voluntaria en AIESEC en Córdoba durante casi un año y tenía muchas ganas de vivir una experiencia de intercambio. Más allá de mi viaje a EEUU en el 2008 no había salido mucho del país y quería conocer un poco más del mundo y estirar un poco las alas, entonces se me ocurrió buscar algo en Brasil para estar cerca de novio y poder vernos allá y yo conocer un poco más su lugar. Así fue como en septiembre del 2013 llegué a Camboriu. Viví 6 semanas en la casa de una señora brasilera-alemana que cocinaba horrible pero tenía un corazón gigante. Durante la semana ayudaba a una ONG a hacer campañas de promoción de sus proyectos y los findes nos veíamos con novio que vivía a 1 horita en traffic (comparado a vernos 1 semana cada 3 meses, estábamos en la gloria). Cuando terminó mi intercambio me fui para Floripa unos 15 días y luego de pensarlo, hablarlo y pensarlo de nuevo, con novio decidimos que era hora de vivir juntos, y como su contrato de trabajo en Brasil era indefinido, solo volví a Argentina a pasar Navidad, armar los bolsos y despedirme de mi familia y amigos.

A Floripa viajé con 2 valijas llenas de chocolinas, fernet, dulce de leche, libros, poca ropa y mis dos mejores amigas. Llegamos un 31 de diciembre y pasamos la noche de año nuevo en la playa de Sambaquí, con vista a la bahía norte de Floripa viendo los fuegos artificiales del puente. Saltamos las 7 olas, vestimos blanco, brindamos, reímos y nos abrazamos fuerte. Sabíamos que empezábamos un año diferente.

Cuando ellas se fueron y novio volvió de Argentina, empezó mi llanto que duró 5 meses. Nunca lloré tanto en mi vida, pero tampoco nunca hice algo tan difícil y al mismo tiempo tan fácil como dejar todo lo que conocía, tenía y quería, por la persona que amo. Fue un sacrificio y al mismo tiempo un placer. Fue tener el corazón roto en mil pedazos, pero con la única persona que podía unirlos al lado mio. Fue extrañar el olor a casa, los mimos de mi gato, los asados familiares de los domingos, los tragos en el balcón y las noches de timba interminables… hasta que lo acepté. Acepté que eso no lo iba a encontrar nunca más en ningún lado, que tenía que agradecer haberlo vivido y disfrutado, y lo puse en un rinconcito muy especial de mi corazón, para revivirlo cada vez que necesitara razones para seguir adelante. Así fue como después de tanto llorar, pude empezar a sonreír más.

Floripa brillaba por todos lados, eso también hizo que fuese todo más fácil, agradable y ameno. Las playas, la comida, la música, y las personas me fueron dando alegrías que invadieron mi vida. Empecé a trabajar en un lugar que me encantaba y con personas que me adoptaron como miembro de esa familia rara que conformábamos. Disfrutaba hasta el camino en colectivo, pasado por reservas naturales y pantanos. Paseaba por la playa todos los mediodías, haciéndome amiga del mar. Leí todos los libros en español que me había llevado y cuando se me acabaron empecé a usar el kindle de novio e incluso me animé a algunos en portugués.

Ese diciembre que me despedí de mi flia y amigos no sabía que pasaría más de un año sin volver a verlos. El 2014 fue un año largo, duro y difícil, pero lleno de lecciones inolvidables. Cuando volví a Argentina en abril del 2015 vi todo distinto y yo me sentí muy diferente también. Fue un viaje super corto y me dejó partida al medio, porque no me alcanzó, porque quería más, pero… cuánto es suficiente de lo que nos gusta y nos hace feliz? No se si es que soy fuerte, pero si me hice más resistente. Después de ese viaje empezaron los preparativos para nuestro casamiento que fue en octubre de ese año (es para contarles detalles en otro post!), nos mudamos a una casa más grande, con patio y asador!!! y yo asumí un nuevo puesto en la empresa como gerente. Si el 2014 había sido duro, el 2015 fue una lluvia de bendiciones, y sin darme cuenta pasó un año más lejos de Argentina. El 2016 tuvimos la casa llena de visitas. Volvía del trabajo en bici a mil por hora, feliz de saber que cuando abriera la puerta habría ruido, arena, comida rica y largas horas de risas.

Cuando marido recibió la confirmación para el puesto de trabajo en Lugano eran las 6 de la mañana de un 26 de julio, nos llevamos el mate a la cama y nos mirábamos sin poder creerlo. Fue una decisión que a mi me tuvo dividida en dos. Por un lado, no veía la hora de conocer Europa, viajar, recorrer, vivir en el viejo mundo, abrir las puertas de la aventura una vez más y largarnos al vacío (porque realmente no teníamos ni idea de a dónde estábamos yendo). Y por el otro, estaba tan pero tan feliz con todo lo que había logrado en Brasil que me costaba horrores dejarlo ir. Vivíamos en una casa divina donde habíamos tenido de los momentos más lindos de nuestras vidas, amaba mi trabajo y las personas con quienes trabajaba, me divertía horrores con nuestros amigos charlando de nada hasta la hora que fuera… Y me había costado tanto llegar a ese punto, que empezar una vez más, de cero, otra vez… me daba mucho miedo. Son esas decisiones, esos momentos, los que te hacen salir de la zona de confort, los que más te enseñan y los que más te ponen a prueba para ver si aprendiste la lección anterior. Soltar, dejar ir, animarse a la aventura, abrazar lo que viene y disfrutarlo al máximo porque no sabemos nunca cuánto va a durar. Al final de cuentas, lo mejor siempre está por venir.

4 Comment

  1. Sos la mejor!

  2. chenegrita says:

    Tanto así como “la mejor”? jaja gracias!!!

  3. Que lindo este post Kaly, recién lo leo. Me emocionaron tan lindas palabras 🙂

  4. chenegrita says:

    Gracias Trini por pasar siempre 🙂 Me alegra que te te haya gustado.

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