Festejar el otoño

Los colores cálidos, el ruido al pisar las hojas secas, el sol tibio… El otoño siempre fue mi estación preferida. Este año estoy teniendo la oportunidad de vivir dos otoños muy diferentes.

En Florianópolis el otoño era verde como la primavera. Los pocos árboles caducifolios que había, recuperaban sus hojas gruesas en menos de 15 días, y el sol le cedía varios días a la llovizna. Sin dudarlo, marzo era el mejor mes de playa porque los turistas ya se habían ido y se podía disfrutar el día entero al sol sin miedo de quedarse al sol como las iguanas.  La enredadera de maracuyá de casa se llenaba de flores que daban lugar a la fruta de la pasión, lo único de color amarillo que se veía a final de la temporada.

En Lugano, el otoño es especial por donde se lo mire. Los bosques y montañas verdes se rinden ante la infinita gama de cálidos, como si necesitaran calentarse antes de que llegue el frío de la nieve, y contrastan con el azul cielo del lago. Los castaños entregan sus frutos a la tierra y cuando uno se baja del colectivo en el centro, ya se siente el olorcito a las castañas tostadas del puesto frente a la fuente.

La ciudad le da la bienvenida con la Festa d’Autunno. Son 3 días de comidas, música y artesanías de la región de Ticino distribuidas en simpáticos puestos rojos a lo largo de las callecitas de centro. Nosotros fuimos el viernes, después de las 20h. Comimos zuppa di cipolla in crosta di panne (imagínense un bowl, pero de corteza de pan, relleno de la más sabrosa sopa de cebolla). Picante en su medida justa, combinó perfectamente con la salchicha y la pasta que compartimos entre 4. De postre, compramos para probar un praliné mix de frutos secos: nocciola, almendra y castaña. Una explosión de dulzura.

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Cada rincón tenía un mini escenario o carpa de música diferente, que maravillosamente no se mezclaba la una con la otra, así que fuimos paseando por los distintos estilos. Escuchamos blues mientras cenábamos en la Piazza della Riforma. Sentí un escalofrío de felicidad cuando escuché sonar los primeros acordes de la intro de Lord of the Dance (algo de sangre irlandesa corre por mis venas aunque no sepa ni saltar con gracia) en el sector de música Country, y después nos divertimos mucho bailando Gasolina, Danza Kuduro y otros temas latinos con los que nos sorprendió el DJ de electrónica y pop moderno.

Definitivamente el otoño en los alpes se vive diferente, disfrutando cada rayito de sol y de vida, paseando por centro con los conitos de castañas cual si fuera pururú, apilando leña en la puerta de las casas, y por ahora, sacandole la lengua al invierno, a ver si se asusta y se demora un poco más en llegar.

TICINO - Sagra della Castagna della Valle di Muggio in Castel San Pietro. Kastanienfest, das jedes Jahr in einem anderen Dorf im Muggiotal stattfindet. Copyright by Ticino Turismo Byline: swiss-image.ch
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