Banco de plaza (Paseando por Barcelona parte 3)

Hola! Gracias por pasar por acá 🙂 Hoy quiero mostrarles otro de los highlights de mi viaje por Barza. Un lugar a dónde fui sola y fue un momento en el que si bien me sentí re turista (con cámara, sombrerito y sacandome selfies), también fue un lugar donde pude hacer un análisis más profundo de lo que estaba viviendo. He aquí la famosa Plaza Espanya, tan distinta a la familiar Plaza España de Nueva Córdoba, y que aún así me llevó a rememorar cientos de encuentros allá con mis amigas cordobesas… 🙂

Era un día super caluroso y yo estaba re abrigada! (La típica del otoño que uno sale con campera y termina en musculosa al mediodía) No sabía cómo colgarme la ropa para subir las escaleras hacia el Palacio de Arte, la campera que tenía atada a la cintura se me resvalaba cada 5 escalones y sentía que el sombrero negro, más que protegerme, me incendiaba la cabeza. Aún así, como les dije, al llegar arriba y sentarme en uno de los bancos, logré relajarme y apreciar con cada celula de mi cuerpo el poder estar ahí sentada, el ver el atardecer en la ciudad, el sentirme ajena, porque eso me hizo darme cuenta que ya me estaba sintiendo “propia” a un lugar, mi lugar, Lugano.

Desde acá fue que aprecié todo eso y mucho más. Y todavía estando ahí ya me agarró la ansiedad por volver, por estar sentada pero en la otra punta de la ciudad. Allá arriba donde se ve en la foto ese edificio más alto, la Basilica del Sagrado Corazón, en el Monte Tibidabo.

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